El miedo va a cambiar de bando
- Destapemos la Olla

- 4 may 2020
- 3 min de lectura
La jornada del 5 de marzo estuvo cargada de furia, de fuerza, de amor y de sororidad. Lo que sucedió ese día no se puede explicar en su totalidad. El deseo de cambiar esta mierda nos superó. Hoy sentamos precedente, les dejamos en claro que no estamos jugando. Les hicimos saber que el miedo va a cambiar de bando.
El 5 de marzo a las 8 de la mañana empezamos a dejar mensajes pegados en varias paredes de la universidad, la exaltación de muchas personas en la universidad era palpable, los guardias de seguridad estaban enloquecidos buscando, sin éxito, a las culpables. Nos querían callar como fuese. Los estuvimos pegando todo el día en esos mismos lugares de los que estaban siendo arrancados. Entre más pasaba el tiempo, más ansiosas nos poníamos, pero en ningún momento sentimos miedo o ganas de parar.
A la 1:00 pm en punto teníamos que estar en la plazoleta del C, contando a través de nuestras voces las historias que habíamos estado recibiendo durante las 20 horas anteriores a la intervención. Recogimos más de 43 historias en ese pequeño espacio de tiempo y Alejandra Cantillo, la encargada de recibir las historias estaba destrozada por lo que había tenido que leer mientras revisaba las denuncias, lloró toda la mañana, pero eso no la detuvo.
A las 12:50 entramos al baño que muy amablemente la universidad nos había asignado, nos quitamos las camisetas y empezamos a pintarnos. Sin siquiera haberlo acordado empezamos a pintar flores sobre nuestros pechos, algunas con tallos en el vientre. Reíamos, hablábamos y poco a poco íbamos construyendo en nuestras espaldas la frase que creímos sería la más contundente, cubrimos nuestras caras con bufandas de colores o camisetas, salimos del edificio y descendimos por las escaleras en fila india mientras de fondo sonaba Los Senos de Fémina.
Encapuchadas y en silencio dejamos de caminar y les dimos la espalda mientras nos sujetábamos las manos. Nos quedamos así, inmóviles, un buen rato para que todos pudiesen leer claramente que El miedo va a cambiar de bando, después de esto nos giramos, los miramos fijamente a los ojos y empezamos a cantar "Un violador en tu camino", el performance feminista que le ha dado la vuelta al mundo. Gritamos hasta más no poder que los violadores son los profes, los estudiantes, bienestar universitario y los administrativos. La furia digna nos sostuvo la hora y media que estuvimos ahí paradas e inamovibles bajo el sol. Hubo silencio, agarré el micrófono y les anuncié lo que les esperaba. Una por una empezamos a extraer historias de una pequeña olla morada y así, con el rostro tapado, pero con el pecho descubierto empezamos a encarnar la voz y la fuerza de cada una de las mujeres que muy valientemente decidieron contar su historia a través de nosotras.

Los testimonios eran desgarradores, con cada historia tanto como las que leíamos como las que escuchaban nos rompíamos un poco más. Los momentos bizarros no faltaron, muchos hombres pasaron carcajeándose al ver lo que sucedía, mientras la gran mayoría de mujeres en el público lloraban de dolor.
La situación que nos atraviesa a nosotras las estudiantes de la Universidad Externado de Colombia no es muy diferente a la situación que atraviesa a nuestras compañeras de cualquier otra universidad. Esta institución negligente nos ha forzado a soportar profesores acosadores, uno de ellos en lista para ser representante al concejo directivo; estudiantes violadores que incluso llegan a ser representantes estudiantiles o a graduarse tranquilamente. Hemos tenido que soportar una institución que no nos cree, un bienestar universitario que no nos cuida, unos psicólogos incompetentes, un protocolo revictimizante, intentos innumerables de censura, de humillaciones, de bullying y de maltrato. Hemos tenido que soportar demasiado, pero no nos van a callar porque el miedo va a cambiar de bando, porque ante el silencio institucional una llama de furia feminista se encendió y no la van a poder apagar.

Escrito por Riot.
Fotografias por Valentina Castro y Daniel Figueroa.















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